LA MITOMANÍA GUBERNATIVA

Hablemos de una mitomanía gubernativa. La mentira se define como la “Afirmación que una persona hace consciente de que no es verdad", entonces, si es consciente, concurre el dolo, la malicia y la intencionalidad.
La mentira, en si misma es vana, y solo adquiere significado cuando la intencionalidad dolosa y maliciosa con la que se hace por el “mentiroso", encuentra un receptor que no advierte la falsedad, creyendo como verdad, lo que en realidad no lo és. Es por esto que hablamos de una mitomanía gubernativa.
Mentir y engañar, son acciones idénticas que tan solo se diferencian, precisamente cuando la mentira alcanza el objetivo en la persona a la que se dirige. Engañar es hacer creer las mentiras. Luego se puede mentir muchas veces, pero para engañar se lo tiene que creer el interlocutor, que es el engañado, por ello la mentira en si misma es vana de no conseguir su fin.
Es pues la mentira un engaño, si consigue que el receptor se la crea, pero también es una estafa si causa un perjuicio en la persona engañada.
La hemeroteca de los últimos meses, contiene todo un compendio de mentiras que han conseguido engañar a millones de personas, causándole no pocos perjuicios de todo orden, personales, patrimoniales sociales, jurídicos, etc, que la hacen adquirir la identidad de Estafa, y pienso que estamos ante una ESTAFA SOCIAL, , un engaño con verdaderos perjuicios sociales.
Es lógico por otro lado, que el mentiroso persista en sus mentiras mientras continúe consiguiendo el engaño, aunque lo ilógico es que el engaño persista, que las personas se crean una tras otra, y eso solo puede ser explicado por la necedad de las personas en unos casos y en otros, cuando el mentiroso impone el engaño contra los no necios. Sea como fuere, lo cierto y real es que la honra y el patrimonio del mentiroso no es ni nada más, ni nada más, ni nada menos que LA VERDADERA MENTIRA. ¿No estamos entonces ante una mitomanía gubernativa?

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